Las causas principales se
relacionan con un suministro irregular de agua a medida que el fruto madura, provocando un
desequilibrio entre el crecimiento de la pulpa y la resistencia de la cáscara.
1. Riego
Irregular: Esta es la causa más común.
Un período de sequía (donde la cáscara se endurece) seguido de una lluvia
fuerte o riego abundante (donde la pulpa
absorbe mucha agua y se hincha rápidamente).
La presión interna es mayor de
lo que la cáscara puede soportar y se rompe, generalmente desde el extremo del
ombligo o la punta.
2. Desequilibrios
de Nutrientes:
La deficiencia de ciertos
nutrientes, especialmente el Boro (B) y el Potasio (K), puede hacer que la cáscara sea menos elástica y
más propensa a romperse.
3. Variaciones
de Temperatura y Humedad:
Grandes fluctuaciones entre la
temperatura diurna y nocturna o cambios abruptos en la humedad del ambiente
pueden contribuir al problema.
4.
Variedad del Cítrico:
Algunas variedades de cítricos
(como ciertas naranjas dulces o mandarinas) son naturalmente más susceptibles a
este problema que otras.
La parte marrón y seca que se ve
alrededor de la raja es tejido de la cáscara que ha muerto después de la
ruptura.
¿Cómo Prevenirlo?
La prevención se centra en
mantener condiciones de crecimiento lo más estables posible, especialmente en
lo que respecta al agua:
La medida más crítica es
asegurar un riego regular y uniforme, especialmente durante la etapa de crecimiento rápido del fruto.
Evita dejar que el suelo se
seque por completo y luego inundarlo de golpe.
Manejo de Nutrientes:
Realiza análisis de suelo si es
posible y asegúrate de que la planta reciba un equilibrio adecuado de
nutrientes, prestando especial atención al Boro y al Potasio, ya que influyen en la elasticidad de la cáscara. Las
aplicaciones foliares de Boro se usan a veces como medida preventiva.
Mantillo (Mulch):
Aplicar una capa de mantillo
orgánico alrededor de la base del árbol ayuda a conservar la humedad
del suelo, moderar la temperatura y
reducir las fluctuaciones que estresan a la planta.
La
leyenda del Palo Borracho(también conocido como Ceiba
speciosa) al
contrario de lo que se puede suponer por la forma del árbol, Es una historia muy popular en Sudamérica, especialmente entre los
pueblos originarios, y tiene un origen romántico y trágico.
En una antigua tribu que vivía
en la selva, había una joven india de gran belleza a la que todos los hombres
deseaban, pero ella solo amaba a un valiente guerrero.
Se enamoraron profundamente,
pero la felicidad se vio interrumpida cuando la tribu entró en guerra.
El guerrero partió a la
contienda, prometiéndole a su amada un regreso y amor eterno.
Pasó mucho tiempo y los
guerreros no volvieron. Finalmente, se supo que el amado de la joven había
muerto en batalla.
La muchacha quedó sumida en una
profunda tristeza, pues la herida abierta en su corazón ya no podría sanar se
rompió y rechazó a todos los demás pretendientes. Una tarde se internó en la
selva, entristecida, para dejarse morir, y así la encontraron unos cazadores
que andaban por allí, muerta en medio de unos yuyales. Al querer alzarla para
llevar el cuerpo al pueblo, notaron, asombrados que de sus brazos comenzaron a
crecer ramas y que su cabeza se doblaba hacia el tronco. De sus dedos
florecieron flores blancas. Los indios salieron aterrados hacia la aldea. Unos
días después, se internaron los cazadores y un grupo más al interior de la
selva y encontraron a la joven, que nada tenía de muchacha, sino que era un
robusto árbol cuyas flores blancas se habían tornado rosas. Comentan que esas
flores blancas lo eran por las lágrimas de la india derramadas por la partida
de su amado y que se tornaban rosas por la sangre derramada por el valiente guerrero.
El hombre criado en la selva cree
que éste representa el cuerpo de una mujer cuyo cuerpo se fue formando en tres
periodos de vida: la juventud, en la que el árbol muestra su tronco con la esbeltez,
el de la plenitud, en el que el mismo muestra las formas de la mujer en su
vigor espiritual y físico, y la vejez, en la que el árbol muestra las formas maduras
de la matrona, reposada.
La simbología femenina:
algunas tribus de la zona del rio Pilcomayo lo llaman “Mujer” o “Madre pegada a
la tierra” asociando su ciclo de vida y la forma de su tronco a las etapas de
la vida de la mujer. Forma del tronco abultada del tronco (como una botella) se
explica como una manera del árbol de almacenar agua para sobre vivir en climas
secos, pero en la leyenda se vincula con el cuerpo transformado de la joven.
El croto (Codiaeum variegatum)
es una planta de interior como de exterior muy popular debido a su follaje vibrante y colorido.
Para mantenerla sana y con sus colores intensos, es crucial prestar atención a
sus necesidades de luz, riego, temperatura y humedad.
Cuidados y
Mantenimiento
Luz: La luz es el factor
más importante para la coloración de las hojas. El croto necesita luz abundante
e indirecta. La luz solar directa y fuerte
puede quemar sus hojas, mientras que la falta de luz hará que sus hojas pierdan
sus colores vivos y se vuelvan verdes. Lo ideal es colocarla cerca de una
ventana con luz tamizada, como la de una cortina.
Temperatura y Humedad: El
croto es una planta tropical que prospera en ambientes cálidos y húmedos.
Temperatura: Mantenla en un rango de 18°C a 29°C. Evita las
corrientes de aire frío y los cambios bruscos de temperatura, ya que esto puede
causar que la planta pierda sus hojas.
Humedad: Requiere una alta humedad ambiental. Puedes
aumentarla pulverizando sus hojas con agua destilada regularmente, colocando la
maceta sobre una bandeja con guijarros y agua (sin que la base, de la maceta
toque el agua) o usando un humidificador.
Riego: El riego es un
punto delicado. El croto necesita un suelo que se mantenga húmedo, pero no
encharcado.
Frecuencia: Riega cuando
la capa superior del sustrato (los primeros 2-3 cm) se sienta seca. En verano,
esto puede ser cada 3-4 días, mientras que en invierno la frecuencia se reduce
a una vez cada 10-15 días.
Método: Asegúrate de
que la maceta tenga un buen drenaje. Riégala hasta que el agua salga por los
orificios de la base y retira el exceso de agua del plato.
Suelo y Abono:
Sustrato: Utiliza una
mezcla para macetas de buena calidad y con buen drenaje. Puedes usar sustrato
universal y mezclarlo con un poco de perlita para mejorar la aireación.
Abono: Durante la
temporada de crecimiento (primavera y verano), abona la planta cada 15 días con
un fertilizante líquido para plantas de interior, diluido a la mitad de la
dosis recomendada. Reduce o suspende el abono en otoño e invierno.
Plagas: Las plagas
comunes incluyen la araña roja y la cochinilla. Limpia las hojas con
regularidad usando un paño húmedo para mantenerlas limpias y prevenir la
aparición de plagas.
Poda: Puedes podar la planta en primavera para mantener
su forma y fomentar un crecimiento más compacto.
Trasplante: Si las raíces comienzan a asomarse por los
orificios de drenaje, es momento de trasplantar. Elige una maceta que sea solo
2-5 cm más grande que la actual. El mejor momento para trasplantar es en
primavera.
Reproducción
La forma más común y exitosa de
reproducir el croto es mediante esquejes de tallo, preferiblemente en primavera o verano.
Preparación: Necesitarás una rama de unos 10 a 15 cm de largo,
con al menos 3 a 5 hojas. Asegúrate de que la rama sea lo suficientemente
fuerte. Es recomendable usar guantes, ya que la savia del croto es ligeramente
tóxica y puede causar irritación.
Corte: Haz un corte diagonal justo debajo de un nudo (la
parte del tallo donde nace una hoja).
Remoción de Hojas: Retira las hojas inferiores, dejando solo 3 o 4 en
la parte superior. Esto ayuda a que la planta concentre su energía en el desarrollo
de raíces en lugar de mantener el follaje.
Enraizamiento: Hay
dos métodos principales:
En agua: Coloca el esqueje en un recipiente con agua
limpia. Cambia el agua cada semana para evitar la proliferación de bacterias.
Las raíces comenzarán a aparecer en unas pocas semanas. Una vez que las raíces
tengan unos 2-3 cm de largo, puedes trasplantar el esqueje a una maceta con
tierra.
En sustrato: Si lo deseas, puedes sumergir la punta del esqueje
en hormona de enraizamiento en polvo (opcional, pero aumenta las posibilidades
de éxito). Luego, plántalo en una maceta pequeña con una mezcla de sustrato
húmedo y bien drenado.
Ambiente: Para fomentar el enraizamiento, crea un ambiente
de alta humedad. Puedes cubrir la maceta con una bolsa de plástico transparente
para crear un "mini-invernadero". Colócalo en un lugar cálido con luz
indirecta.
Crecimiento: En unas 4-8 semanas, el esqueje debería haber
echado raíces. Notarás que empieza a mostrar nuevo crecimiento, lo que indica
que ha enraizado con éxito. Una vez que la planta esté bien establecida, puedes
cuidarla como a una planta adulta.
El Sedum morganianum, comúnmente
conocido como "Cola de Burro" o "Burro's Tail", es una
suculenta muy popular debido a sus tallos colgantes cubiertos de hojas
carnosas. Es relativamente fácil de mantener y reproducir, lo que la convierte
en una excelente opción para jardineros principiantes y experimentados.
Mantenimiento del Sedum
Morganianum (Cola de Burro)
El mantenimiento adecuado es
clave para que tu Cola de Burro prospere y luzca sus distintivos tallos
colgantes.
Luz:
Necesidad:Prefiere
luz brillante e indirecta. Unas pocas horas de sol directo por la mañana o al
final de la tarde pueden ser beneficiosas para intensificar el color de sus
hojas y promover un crecimiento compacto.
Evitar: El sol directo
e intenso del mediodía puede quemar sus hojas. La falta de luz puede hacer que
los tallos se estiren y las hojas se separen, perdiendo su apariencia densa.
Ubicación ideal:
Cerca de una ventana orientada al este o al oeste, o al aire libre en un lugar
con luz filtrada.
Riego:
Frecuencia: Como buena
suculenta, es susceptible a la pudrición de la raíz por exceso de agua. Lo
mejor es dejar que la tierra se seque completamente entre riegos.
Cómo regar: Sumerge la
maceta en agua o riega abundantemente hasta que el agua salga por los orificios
de drenaje. Luego, asegúrate de que no quede agua estancada en el plato.
Invierno: Reduce la
frecuencia de riego drásticamente durante los meses más fríos, ya que la planta
entra en un período de latencia.
Señal de sed:
Las hojas pueden parecer un poco más arrugadas o menos turgentes.
Señal de exceso de agua:Hojas amarillentas, blandas o que se caen fácilmente, y pudrición en la base.
Propósito: No requiere
poda regular, pero puedes podar tallos demasiado largos o dañados para mantener
la forma y promover un crecimiento más denso. Los esquejes resultantes son
excelentes para la reproducción.
Material: Las macetas de
terracota son ideales porque permiten que la tierra respire y se seque más
rápido.
Drenaje: Asegúrate
siempre de que la maceta tenga orificios de drenaje para evitar el
encharcamiento.
Reproducción del Sedum
Morganianum (Cola de Burro)
La Cola de Burro es
increíblemente fácil de reproducir a partir de esquejes de tallo u hojas. Esta
es una excelente manera de crear nuevas plantas o de hacer que tu planta
original sea más densa.
Reproducción por Esquejes de
Tallo:
Paso 1: Tomar el esqueje: Corta un tallo de unos 5-10 cm de largo de la planta madre con un
cuchillo o tijeras limpios y afilados. Retira las hojas inferiores del esqueje
para exponer parte del tallo.
Paso 2: Callo:
Deja el esqueje en un lugar seco y con buena circulación de aire durante 2-5
días. Esto permite que el extremo cortado forme un "callo" (una capa
protectora), lo que previene la pudrición una vez que se planta.
Paso 3: Plantar:
Una vez que el callo se ha formado, inserta el extremo del esqueje en una
maceta con tierra para suculentas bien drenada. No es necesario enterrarlo
profundamente, solo lo suficiente para que se mantenga en posición vertical.
Paso 4: Riego:
Riega ligeramente una vez que el esqueje esté plantado. Después, riega con
moderación, solo cuando la tierra esté completamente seca, para fomentar el
desarrollo de raíces.
Paso 5: Crecimiento:
Mantén el esqueje en un lugar con luz brillante indirecta. Las raíces suelen
formarse en unas pocas semanas. Puedes tirar suavemente del esqueje para ver si
ofrece resistencia, lo que indica que ha enraizado.
Paso 1: Obtener hojas:
Retira cuidadosamente algunas hojas sanas de la planta madre. Asegúrate de que
la hoja se desprenda por completo de su base, ya que esto aumenta las
posibilidades de éxito.
Paso 2: Callo: Al
igual que con los esquejes de tallo, deja las hojas en un lugar seco y con
buena circulación de aire durante 2-5 días para que formen un callo.
Paso 3: Colocar:
Simplemente coloca las hojas calosadas sobre la superficie de una maceta con
tierra para suculentas. No las entierres.
Paso 4: Riego:
Pulveriza ligeramente la tierra cada día o cuando se sienta seca. Evita el
riego excesivo, ya que las hojas pueden pudrirse.
Paso 5: Crecimiento: En
unas pocas semanas o meses, verás pequeñas raíces y una nueva plantita
emergiendo de la base de la hoja.
Paso 6: Trasplante:
Una vez que la nueva planta sea lo suficientemente grande y la hoja madre
comience a marchitarse, puedes trasplantarla a su propia maceta.
El agua es esencial para el
crecimiento de las plantas y la fertilidad de los suelos. La cantidad y calidad
del agua disponible en un suelo pueden afectar directamente su capacidad para
sostener la vida vegetal. Los suelos con buena estructura y contenido de
materia orgánica pueden retener agua y nutrientes, lo que beneficia el
crecimiento de las plantas.
La fertilidad del suelo se
refiere a la capacidad del suelo para proporcionar los nutrientes necesarios
para el crecimiento saludable de las plantas. Un suelo fértil tiene un buen
equilibrio de nutrientes, materia orgánica, pH adecuado y microorganismos
beneficiosos. La fertilidad del suelo es crucial para la producción agrícola,
la biodiversidad y la salud ecosistémica.
Factores que afectan la
fertilidad del suelo
Algunos factores que pueden
afectar la fertilidad del suelo incluyen:
Contenido de materia orgánica: La materia orgánica ayuda a retener agua y
nutrientes, y proporciona un hábitat para microorganismos beneficiosos.
pH del suelo:
Un pH adecuado permite que las plantas absorban nutrientes de manera efectiva.
Disponibilidad de nutrientes: Los suelos necesitan tener un equilibrio adecuado de nutrientes como
nitrógeno, fósforo y potasio.
Microorganismos beneficiosos: Los microorganismos como bacterias y hongos ayudan a descomponer la
materia orgánica y poner a disposición de las plantas nutrientes esenciales.
Importancia de la gestión
sostenible
La gestión sostenible de los
suelos y el agua es crucial para mantener la fertilidad del suelo y garantizar
la producción de alimentos para las generaciones futuras. Prácticas como la
rotación de cultivos, el uso de abonos orgánicos y la conservación del agua
pueden ayudar a mantener la salud del suelo.
¿Quieres saber más sobre cómo
gestionar de manera sostenible tus suelos y agua?
sostenible tus suelos y agua?
¡Claro! La gestión sostenible de
suelos y agua es fundamental para mantener la fertilidad del suelo, conservar
los recursos hídricos y garantizar la producción de alimentos para las
generaciones futuras. Aquí te presento algunas prácticas clave:
Prácticas para la gestión
sostenible de suelos
Rotación de cultivos:
Alternar cultivos para mejorar la fertilidad del suelo y reducir la erosión.
Uso de abonos orgánicos:
Utilizar compost, estiércol o abonos verdes para enriquecer el suelo con
nutrientes naturales.
Conservación del suelo:
Implementar técnicas como la labranza mínima o la siembra directa para reducir
la erosión y mejorar la estructura del suelo.
Manejo de residuos:
Utilizar residuos de cultivos como mulch o compost para retener humedad y
nutrientes.
Prácticas para la gestión
sostenible del agua
Riego eficiente:Utilizar sistemas de riego por goteo o aspersión
para reducir la pérdida de agua.
Conservación del agua:
Implementar técnicas como la captación de agua de lluvia o la reutilización de
agua tratada.
Manejo de la humedad del suelo: Monitorear la humedad del suelo para aplicar
riego solo cuando sea necesario.
Uso de cultivos resistentes a la sequía: Seleccionar cultivos que requieran menos agua o
sean más resistentes a la sequía.
Beneficios de la gestión
sostenible
Mejora de la fertilidad del
suelo: Mantener la salud del suelo para aumentar la productividad.
Conservación de recursos: Reducir la pérdida de agua y suelo para garantizar su disponibilidad a
largo plazo.
El bambú de la suerte (Dracaena
sanderiana) es una planta muy popular no solo por su atractivo estético, sino
también por el simbolismo que tiene en la cultura asiática y en la filosofía
del Feng Shui.
Su Significado
Símbolo de buena
suerte y prosperidad: En la cultura
china, el bambú de la suerte se considera un símbolo de fuerza y prosperidad.
Se cree que atrae la buena fortuna, la salud, la riqueza y la felicidad,
especialmente cuando se regala.
Significado según el
número de tallos: Cada arreglo de
bambú de la suerte tiene un significado diferente según el número de tallos.
Por ejemplo:
Seis tallos: atraen la prosperidad y las oportunidades de
éxito.
Mantenimiento y cuidados
El bambú de la suerte es una
planta muy fácil de cuidar, ya que es muy resistente. A continuación, se
detallan los cuidados básicos:
Luz: Colóquelo en un lugar con luz indirecta brillante.
La luz solar directa puede quemar sus hojas. Gire la planta periódicamente para
que crezca de manera uniforme.
Agua:
Si está en un recipiente con
agua, cambie el agua una vez por semana para evitar la putrefacción y la
acumulación de algas.
Utilice agua sin cloro, como
agua de lluvia, agua filtrada o agua del grifo que se haya dejado reposar
durante 24 horas. Las hojas amarillas pueden ser un signo de exceso de cloro o
flúor.
Las raíces deben estar siempre
sumergidas.
Temperatura: Prefiere temperaturas cálidas, entre 18 °C y 24
°C. Evite las corrientes de aire frío.
Fertilizante: No es necesario fertilizar con frecuencia si la
planta está en agua, ya que obtiene los nutrientes del agua. Sin embargo, puede
agregar un fertilizante líquido suave y diluido si lo desea.
Problemas comunes: Si los tallos se vuelven blandos o marrones, es un
signo de pudrición de la raíz. En este caso, corte la parte dañada y cambie el
agua y el recipiente.
La Alegría
del Hogar (cuyo nombre científico es Impatiens
walleriana) es una planta ornamental muy popular, conocida por su capacidad
para producir una gran cantidad de flores coloridas casi todo el año en climas
cálidos. Su nombre común proviene de su aspecto alegre y su facilidad para crecer
tanto en interiores como en exteriores, llenando de vida y color cualquier
espacio.
Características y
cuidados
Descripción: Es
una planta herbácea perenne con tallos carnosos y hojas de color verde intenso.
Puede alcanzar una altura de hasta 60 cm. Sus flores, que varían en colores
como el rosa, rojo, blanco, violeta y naranja, son la razón principal de su
popularidad.
Riego: Necesita un
riego regular y abundante, especialmente en los meses de más calor, pero es
crucial evitar el encharcamiento, ya que el exceso de agua puede pudrir sus
raíces y provocar hongos.
Floración: Una de sus
mayores virtudes es su floración continua y prolongada. Una planta sana puede
florecer durante gran parte del año, lo que la hace ideal para mantener tu
jardín o balcón con color de manera constante.
Cultivo: Es una planta
fácil de cuidar y se puede cultivar en macetas, jardineras o directamente en el
jardín. Es muy utilizada para borduras y macizos de flores.
Un campo lleno de estas hermosas
flores, lo que demuestra la vitalidad y la abundancia que la Alegría del Hogar
puede aportar a cualquier espacio. Es una planta ideal para quienes buscan una
opción de bajo mantenimiento que ofrezca una recompensa visual impresionante.
La Alocasia amazónica, también conocida como "Máscara
Africana" o "Oreja de Elefante Amazónica", es una planta
tropical muy popular por su espectacular follaje. Sus hojas son grandes, con
forma de flecha, de color verde oscuro brillante y con venas blancas o plateadas
muy marcadas que le dan un aspecto exótico y dramático. A pesar de su nombre,
no es originaria del Amazonas, sino de los bosques tropicales del sudeste
asiático.
Aquí te presento el concepto y el mantenimiento clave para esta hermosa
planta:
Concepto de la Alocasia
Amazónica
Es una planta rizomatosa (o tuberosa, dependiendo de la variedad) que
pertenece a la familia Araceae. En su hábitat natural, crece en el sotobosque,
recibiendo luz filtrada y beneficiándose de alta humedad. Es apreciada como
planta de interior por su atractivo estético y su capacidad para añadir un
toque tropical a cualquier espacio. Sin embargo, es importante tener en cuenta
que es tóxica si se
ingiere, por lo que debe mantenerse fuera del alcance de niños y mascotas.
Mantenimiento de la Alocasia
Amazónica
Para que tu Alocasia amazónica prospere, es fundamental recrear en lo
posible las condiciones de su entorno natural:
1. Luz:
Prefiere luz brillante e indirecta. Un
lugar cerca de una ventana orientada al este o al norte suele ser ideal.
Evita la luz solar directa, ya que puede quemar sus delicadas hojas,
causando manchas marrones o blanqueamiento.
No tolera condiciones de poca luz; si no recibe suficiente luz, perderá
el contraste de color en sus venas y eventualmente puede morir.
2. Riego:
Mantén el sustrato uniformemente húmedo, pero nunca
encharcado. Permite que los primeros 2-3 cm de la tierra se sequen antes de volver
a regar.
Un exceso de agua es el principal causante de pudrición de la raíz, que
se manifiesta con hojas amarillentas y un olor desagradable.
En invierno, durante su período de dormancia, reduce la frecuencia de
riego, ya que la planta consume menos agua y el sustrato tarda más en secarse.
Si ves gotas de agua en las puntas de las hojas (gutación), es una señal
de que la planta tiene suficiente agua.
3. Humedad:
Las Alocasias prosperan en alta humedad,
idealmente entre 60% y 80%.
Para aumentar la humedad,
puedes:
Rociar las hojas regularmente
con agua.
Colocar la maceta sobre una
bandeja con guijarros y agua (asegurándote de que la base de la maceta no toque
el agua).
Usar un humidificador cerca de
la planta.
Ubicarla en habitaciones
naturalmente más húmedas como la cocina o el baño.
La baja humedad puede provocar
puntas de las hojas marrones con halos amarillos.
4. Temperatura:
Prefieren temperaturas cálidas,
idealmente entre 18°C y 27°C.
Son sensibles a las corrientes
de aire frío y a los cambios bruscos de temperatura. Las temperaturas por
debajo de 15°C pueden ser perjudiciales.
5. Sustrato
y Maceta:
Requiere un sustrato
rico, con buen drenaje y aireación. Una
mezcla para plantas tropicales o aráceas que contenga turba, perlita, corteza
de pino y algo de arena es ideal.
Asegúrate de que la maceta tenga
agujeros
de drenaje para evitar el encharcamiento.
6. Fertilización:
Fertiliza cada 2 a 4 semanas
durante la temporada de crecimiento (primavera y verano) con un fertilizante
líquido equilibrado diluido a la mitad de la concentración recomendada.
Algunos cultivadores recomiendan
fertilizar con cada riego, especialmente si la planta está creciendo
activamente.
No es necesario fertilizar
durante los meses de invierno o el período de dormancia.
7. Poda:
Poda las hojas muertas o dañadas
para fomentar el nuevo crecimiento y mantener la planta con buen aspecto.
8. Plagas
y Enfermedades:
Las Alocasias pueden ser
susceptibles a plagas como:
Araña roja: Pequeños ácaros que dejan telarañas finas y
manchas amarillas o marrones en las hojas. La alta humedad ayuda a prevenirlas.
Tratar con agua fría, aceite de neem o jabón insecticida.
Cochinillas: Masas blancas y algodonosas en la planta. Tratar
limpiando con alcohol isopropílico o jabón insecticida.
Pulgones: Chupan la savia de la planta, debilitándola.
En cuanto a enfermedades:
Pudrición de la raíz: Causada por el exceso de riego. Retira la planta,
recorta las raíces podridas y trasplanta a un sustrato fresco y con buen
drenaje.
Manchas foliares: Causadas por bacterias u hongos, aparecen como
manchas marrones o negras. Retira las hojas afectadas y mejora la circulación
de aire.
9.
Propagación:
La forma más común de propagar
la Alocasia amazónica es por división de los rizomas o cormos.
Retira la planta de la maceta,
sacude el exceso de tierra y separa suavemente las secciones con raíces establecidas.
Cada sección se puede plantar en
su propia maceta con un sustrato adecuado.
Los cormos (pequeñas estructuras
bulbosas que se encuentran bajo el suelo) también se pueden enraizar en agua o
sustrato húmedo hasta que desarrollen raíces y hojas.