Un
bonsái es un pequeño, árbol de forma extravagante y atractivo,
de acuerdo a la técnica elegida para su cultivo, y desarrollo y su formación en
su maceta correspondiente donde va adquiriendo con los años la belleza, y
armonía.
Que
nos tramite una profunda paz a pesar, de su tamaño, además nos trasmite el
espíritu natural, de su propia especie, que debe ser siempre admirado en todo
su componente.
Por
su fuerza, que posee en el color de sus hojas, en la formación de sus raíces
sobre piedra, tronco, en sus ramas, es decir, como el desarrollo del bonsái
dándole la técnica que uno ha prendido, a trabajar sobre el árbol en miniatura.
De un Ficus Benjamina (la planta de la imagen, con hojas variegadas) y se centra en las raíces expuestas.
La Resiliencia y la Fuerza
Oculta: Al mostrar el cepellón de raíces desnudo y esculpido sobre la tierra en
el macetero, la imagen conceptualiza la base, la fuerza y el anclaje de la vida
vegetal. En el contexto de un bonsái o un trasplante, las raíces son la
metáfora de la supervivencia y la conexión con el entorno.
Arte y Cultivo (Neagari): En el
mundo del bonsái, exponer las raíces de esta manera se conoce como estilo Neagari
(raíces expuestas) o se logra mediante la técnica de Nebari (la base de
las raíces que se ensancha). Esto convierte el árbol en una escultura viva que
celebra tanto el arte del cultivador como la capacidad natural del árbol para
aferrarse y crecer, incluso sobre rocas o elevaciones.
Transición y Cambio: La imagen
captura un momento de transición (el trasplante), enfatizando el proceso de
jardinería. El contraste entre el tronco aéreo y las raíces masivas en la
tierra simboliza el equilibrio entre lo visible (la copa) y lo fundamental (la
base).


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