A veces en el mundo de la jardinería la terminología puede ser un poco
confusa. Se llaman en jardinería suculentas a aquellas plantas de distinto
origen genético que han desarrollado una mayor capacidad para almacenar agua en
sus hojas y tallos. Así llamamos suculentas a plantas que pertenecen a muy
distintas familias, agaváceas, aizoáceas, apocynáceas, asfoldeláceas,
cactáceas, crasuláceas, didieráceas, euforbiáceas y portulacáceas.
Para cultivar
suculentas con éxito necesitamos una exposición soleada de entre 6 y 8 horas. Es esencial para su
crecimiento y floración, debe tener buena luminosidad, puede recibir el sol
suave de la mañana, no el sol intenso.
Si está en sitio con sombra las hojas caen.
El riego. El exceso
o falta de riego, provoca que sus hojas caigan.
Debe ser un riego moderado, tocar la tierra para volver a regar.
No hacer el riego mojando sus hojas.
El viento intenso,
provoca que sus hojas caigan.
Controlar la
aparición de plagas y enfermedades que pueden provocar hojas amarillas o manchas
negras o partes blandas en las hojas y caen.
El exceso de
fertilización o mal uso de productos químicos quema las hojas.
Un suelo compacto,
apelmazado, no permite el buen drenaje del agua y se acumula, provocando la
caída de las hojas.
Precisan de un suelo suelto y drenado, arenoso o con grava fina son los
ideales, aunque en realidad pueden crecer casi en cualquier tipo de suelo
siempre que cuente con el drenaje adecuado. Con lo dicho anteriormente
deducimos que sus necesidades de agua no son muy marcadas, soportan bien la
sequía por su capacidad para almacenar dicho elemento.
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